Ese instante de asombro duró apenas unos segundos antes de que el pánico se apoderara por completo de Bianca.
Con movimientos claramente aterrorizados, sus dedos presionaron el mando con fuerza, haciendo que la silla diera la vuelta bruscamente. Eligió desviarse hacia el pasillo de la derecha, un camino más largo que llevaba hasta la salida del hospital.
Kenny salió de su estupor. Sin darse cuenta, dio pasos largos para salir del ascensor, intentando alcanzarla.
—¡Bianca! ¡Espera! —gritó.
Camin