—Fuiste tú quién los echó a la basura hace años con tus infidelidades y engaños, fue ahí cuando decidiste dejar de amarme, así que lo siento Blake.
—No Kath, por favor.
Toma rabia por no poder desatarse, una de las cosas buenas que aprendí del desgraciado.
—Lo siento, pero no soy Dios.
—¿Qué?
—Puedo perdonarte algún día, pero no puedo darte otra oportunidad, solo Dios sabe amar tan fuerte que le da segundas oportunidades a las personas a pesar de que lo rechacen y yo no tengo esa capacidad