—En México, Yucatán, Mérida para que mis padres pudiesen asistir.
—Ok.
Termina de anotar algunos puntos, supongo que para que no se le olvidé o para analizar mi situación.
—¿Te casaste por la iglesia?
—Así es, en México también.
—Bueno señora Grant… —la interrumpo.
—Si pienso divorciarme, seré señorita Dugarte por favor.
—Parece decidida.
—Claro que lo estoy, me casé por amor y ahora estoy muy decepcionada.
—¿Y no cree que pueda perdonarlo?
—Tiene una hija y una vida doble, vive conm