—No quería ser un mal tercio, dijo que no quería ver cómo los millonarios comemos al frente de los pobres —dijo riendo.
—Mi hermano necesita una novia —me reí también—, y tiene razón, mi vida no tiene límites a tu lado.
Le doy otro beso.
—Me encanta tus labios.
Sigo mimando sus labios, soy un tonto por haberme dejado llevar por los celos.
—Estas radiante hoy —le dije llenando su cara de besos cortos.
Solo quería comérmelo a besos, la adoro.
—Eso es porque me haces feliz —ella sonríe mien