Un día había pasado desde aquel sorprendente encuentro en el pequeño restaurante. Sin embargo, la imagen de Miranda no se iba de la mente de Randy. La chica lo seguía atormentando, aparecía en cada pausa de su conciencia, perturbando su concentración en cada reunión y encuentro de negocios.
Randy condujo su coche hasta entrar en una zona residencial exclusiva, donde se alzaba la majestuosa casa de la familia Adinata. La casa, de estilo moderno minimalista, tenía un amplio jardín meticulosamente