Clara suspiró.—Randy acaba de subir a su habitación, Mamá. Dice que todavía tiene mucho trabajo.—¿Trabajo? ¿A estas horas? —Ratna frunció el ceño—. ¿O está evitándome a propósito porque sabía que yo vendría?—No, Mamá. Es que Randy está realmente muy ocupado últimamente —Clara intentó defender a su hijo.Ratna resopló.—Ocupado, ocupado. Siempre la misma excusa. Bueno, ya iré yo misma a verlo a su habitación. Tengo que hablar con él.Ratna asintió lentamente.—Muy bien. Entonces, Clara, por favor, hazle compañía a Sharon. Yo subiré a ver a ese terco de mi nieto.—Claro, Mamá. Convéncelo.Ratna salió del comedor con pasos suaves pero firmes. Su bastón repiqueteaba contra el suelo de mármol, creando un ritmo regular.***Mientras tanto, en el comedor, Sharon permanecía de pie, inquieta. Su mente volaba hacia su madre, Karina, a quien acababa de ver como sirvienta en aquella casa. Tenía tantas preguntas en la cabeza. ¿Cómo era posible que su madre trabajara allí? ¿Desde cuándo? ¿Por qu
Ler mais