—Últimamente he estado pensando mucho —continuó Victor, su voz cada vez más segura a medida que avanzaban las frases que ya había ensayado frente al espejo—. Y me he dado cuenta de que necesito meterme directamente en los negocios. No solo estudiar teoría en la universidad. Sino práctica directa en el terreno. ¿Y quién mejor para enseñarme que mi propio hermano?
Los ojos de Loreta, sentada junto a su hijo, brillaron de orgullo. Ese era el escenario que había planeado durante semanas. Victor ace