Esa noche, después de asegurarse de que Lili dormía, Windy salió en silencio. Se arregló y fue a un club nocturno concurrido del centro.
Se tocó el collar un instante.
«Davin, si todavía me vigilas con este collar, ven. Por favor, ven. Quiero verte.»
Windy entró al club, lleno de luces de colores y música a todo volumen. Fue directo a la barra y pidió alcohol.
El primer trago la hizo fruncir el ceño, por lo fuerte. No estaba acostumbrada. Pero se obligó a seguir. Copa tras copa. Su cuerpo, sin