Windy se giró. Su rostro, antes controlado, ahora enrojecía de furia.
—¡Ya rechacé esa oferta! ¡Usted lo vio hace un momento! ¡Me resistí! Yo no...
—Pero aun así piensas volver a entrar a un lugar donde hombres como él merodean. —Davin le cortó las palabras—. ¿Crees que todos los hombres ahí dentro son diferentes a Jason, eh? ¿Crees que ese cheongsam rojo te va a proteger de sus manos?
—¡Yo solo quiero servir bebidas! —la voz de Windy se elevó—. ¡Solo eso! ¡No vendo nada más que el servicio de