Windy respiró hondo para calmarse. Después de terminar de bañar a Billy y ponerle el pijama, Windy lo apartó de los hermanos y de las sirvientas. Llevó a Billy a una esquina más privada de la habitación.
Con una voz que se obligó a mantener tranquila, Windy preguntó:
—Billy, ¿de dónde sacaste este collar?
Billy miró a Mamá con una expresión un poco asustada.
—¿Mamá no se va a enojar?
—Mamá no se va a enojar. Mamá solo quiere saber.
—Mamá, hace rato, cuando jugamos a las escondidas, me escondí e