—Yo también me iré pronto, profesor Nixon —respondió Windy con un tono educado pero reservado.
En su interior, Windy estaba esperando el momento adecuado para devolver el collar que Billy había encontrado esa tarde. El collar seguía en su bolsillo, y quería entregárselo a Nixon cuanto antes para que Davin ya no tuviera motivos para sentirse molesto.
Nixon cerró su laptop y la guardó en el cajón de su escritorio. Luego se levantó de su silla y tomó su saco, que colgaba del respaldo.
—Entonces, v