La puerta se abrió y una sirvienta entró.
—Señorita Windy, la ropa para la señorita ya está preparada.
—¿Dónde está la ropa? —preguntó Windy.
Pero aquella sirvienta pasó de largo junto a Windy, hacia la pared del lado derecho de la habitación.
Windy la siguió, confundida.
La sirvienta se detuvo frente a una puerta, que Windy antes había creído que era la puerta que conectaba aquella habitación con la de al lado. Abrió aquella puerta y entró.
Windy se asomó por detrás de la puerta, y sus ojos se