Windy abrió los ojos, muy sorprendida. Durante una fracción de segundo, sus pensamientos aún estaban medio en el jardín de flores, de su sueño. Luego, uno a uno, sus recuerdos fueron regresando, y se dio cuenta de que estaba tumbada en la gran y lujosa cama, en la habitación de Davin, no en ningún jardín de flores.
Y alguien la estaba mirando, desde muy cerca.
Davin.
Aquel hombre ya se había cambiado de ropa, llevaba una camisa blanca, impecable, abrochada con esmero, con una chaqueta oscura, s