Después de que Ramli saliera de su despacho, Windy se quedó sentada, en silencio, durante varios minutos. Sus pensamientos giraban a toda velocidad, no solo sobre los dos millones de dólares que debía transferirle a Wilson, sino también sobre otra cosa que desde hacía rato le rondaba la cabeza.
¿Cómo podía Wilson saber lo de la inyección de cuarenta millones de dólares en su empresa?
La información sobre el importe de la inversión del Grupo Tanjaya no era una información pública. Eran datos fin