En el despacho del CEO del Grupo Tanjaya, Toni acababa de entrar, con una expresión tensa. Llevaba una tableta en la mano y se quedó de pie frente al escritorio de Davin, con una postura que indicaba que traía malas noticias.
—Señor Davin, hay un informe del equipo de informática de nuestra filial.
Davin, que estaba revisando documentos, levantó la cabeza.
—¿Qué?
—Nuestra filial ha vuelto a ser atacada por un hacker. El responsable ha logrado penetrar en el sistema de seguridad y ha transferido