175. Una inversión vinculante
Después de que Toni y Rina se marcharan, Windy acababa de secarse las lágrimas cuando se oyeron unos golpes en la puerta de su despacho.
Tika, que abrió la puerta, hizo pasar a un hombre de unos cuarenta años. Aquel hombre era de complexión media, con gafas gruesas, y llevaba una gran carpeta de anillas, gruesa, en la mano.
—Señora Windy, este es el señor Ramli, el Director Financiero del Grupo Windy. Quería verla.
—Adelante, señor Ramli.
Ramli asintió, educadamente, y se sentó en la silla de v