174. Culpa
Justo en ese momento, por la puerta de entrada del edificio del Grupo Windy, apareció la figura de Toni. El asistente personal de Davin se acercó caminando, con una gran carpeta en la mano y su característica expresión profesional.
—Buenos días, señora Windy. La he estado esperando dentro, desde hace rato. Traigo varios contratos que necesita revisar y firmar.
—¿Señor Toni? ¿Usted también está aquí? —Windy se sorprendió aún más.
—Sí, señora. El señor Davin me ha pedido que venga aquí esta mañan