Mundo ficciónIniciar sesiónErin estaba atendiendo una mesa, siguiendo las indicaciones de Laisa y sonriendo a los clientes, encontrándose a si misma mirando el reloj para la hora de su descanso, faltaban solo unos veinte minutos, pero sus pechos dolían y había olvidado traer su extractor de leche, por lo que si no quería tener manchas de leche en su uniforme nuevo, tendría que vaciar sus pechos pronto.
- Su plato estará aquí en quince minutos – aseguró







