Ataque

Una vez fuera de la habitación, Erin se tomó un momento para respirar profundamente, su corazón latía con fuerza y parecía que se saldría del pecho en cualquier momento, miró a sus hijos del otro lado de la sala, Caleb estaba mirando la televisión con un ceño fruncido y comiendo una manzana mientras que el pequeño Aaron jugaba tranquilamente en su cuna, meciéndose y haciendo ruidos adorables, por completo ignorantes

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