Capítulo 42.
Salgo de la casa hecha un mar de lágrimas, pero Alex no me sigue, me subo al auto y arranco a toda velocidad. No puedo creer lo que mis ojos vieron, no puedo creer que haya decidido romper todas nuestras promesas, todos nuestros deseos por una golfa, por alguien que no soy yo. No puedo creer que todo lo que hemos pasado se haya ido al caño simplemente porque no pudo mantener sus pantalones cerrados. Yo lo amaba, carajo, lo amo con cada parte de mi ser y es así cómo él me paga, es así cómo me de