Capítulo 30.
Jennifer.
Salgo del restaurante con la cabeza hecha un lío, con las lágrimas en mis ojos y mis manos temblorosas porque no pensé que fuera capaz de decir esas palabras, pensé que me arrepentiría, que cambiaría de opinión, pero lo vi allí, escuché cada palabra que me dijo, escuché eso que salió de su corazón y simplemente no pude cambiar de opinión. No pude siquiera llegar a pensar en hacerlo porque sí, me dijo de todas las formas posibles que me ama, pero no me ama lo suficiente como para conf