Punto de vista de Dylan
Habían pasado seis días desde que el rey se marchó a Australia y yo acababa de poder salir del hospital. Me habían dado instrucciones explícitas de volver cada dos días para los tratamientos de las quemaduras, pero no se podía hacer mucho más por mi espalda, salvo no realizar ninguna actividad vigorosa.
¿Seguía dolorida? Por supuesto. ¿Era manejable? Sí. Tenía el cuello muy rígido por la falta de movimiento de la última semana, pero el palacio había estado tan tranquilo