Sentía que la cabeza me iba a explotar y que las rodillas se me iban a doblar. Pero aun así no podía apartarme de la mirada penetrante del hombre. Di un paso atrás y sentí que mis ojos empezaban a lagrimear. No había forma de que él pudiera tener sentimientos por mí.
"Estás equivocado... No puedes amarme, ¿de acuerdo? Yo simplemente no soy...".
"¿Simplemente no eres qué? Lo siento, ¡pero no puedes saber a quién puedo y no puedo amar! Incluso si esa persona eres tú...". Él se mantuvo firme conmi