Con los ojos fijos en la pequeña ventana del jet privado, Sasha observa las nubes que se mueven perezosamente afuera mientras su mente se pierde en pensamientos inquietos.
¿A dónde estamos yendo?
Ha perdido la cuenta de cuántas veces se ha hecho esa pregunta y de cuántas veces ha intentado formularla a Miguel, siempre sin recibir una respuesta.
¿Será que...
Comienza a formular una teoría, pero se detiene de inmediato.
No, eso no puede ser...
Un pánico creciente comienza a apoderarse de Sasha al