Un escalofrío recorre la columna de Sasha; es la gota que colma el vaso. La frustración acumulada durante años de humillación, obediencia y sometimiento para sobrevivir está llegando a su límite. Ya no puede soportarlo más.
Desde la muerte de su madre, Sasha aprendió a inclinar la cabeza y a obedecer para salir adelante. Trabajó en empleos donde la pisoteaban, la humillaban y la despreciaban por no tener dinero ni usar ropa de marca. Abandonó la escuela para trabajar más y pagar las deudas de