Arrodillado en el suelo frío de la celda, Pedro se concentra con toda su fuerza en la cerradura frente a él. Sus dedos temblorosos trabajan con rapidez, intentando manipular el alambre que logró improvisar a partir de los cuadernos que vinieron con los libros. Cada intento fallido solo aumenta su frustración, pero no tiene otra opción. El tiempo es limitado y sabe que debe actuar antes de que sea demasiado tarde.
— En las películas, esta mierda parece más fácil… — murmura en voz baja para sí mi