Lovetta se acerca a la celda donde Sasha está prisionera, el olor punzante de piel quemada impregna el aire, revolviendo su estómago. El sonido de los gritos de dolor de Sasha rompe el silencio opresivo, y un escalofrío helado recorre la espalda de Lovetta, erizándole los vellos.
¿Está realmente quemando a una humana?
El pensamiento la golpea con fuerza, y el horror crece en su pecho. Aunque nunca confió del todo en Lukan, no imaginaba que él sería capaz de llegar tan lejos en un acto tan cruel