Sasha camina por el pasillo, el sonido de sus pasos resonando suavemente contra las paredes mientras intenta concentrarse en las tareas que aún debe terminar.
Pero sus pensamientos siempre regresan a Miguel, como si tuvieran vida propia. Sus dedos rozan levemente sus labios, aún hinchados y sensibles por el beso que él le dio después de que hablara sobre su madre. La intensidad de aquel momento sigue con ella, dejándola distraída y con el corazón acelerado. Fue el beso más significativo que han