— Ella no sirve — le dice a su lobo, que aúlla dentro de él. — Humanos y lycans no se reproducen — insiste, luchando por encerrar sus instintos primitivos.
Pero la bestia dentro de él gruñe en respuesta, insatisfecha con las intenciones de su parte humana, desatando una oleada de deseo aún más intensa.
Irritado porque, incluso sin el vínculo de compañeros, sigue sintiendo el peso de tantos deseos bestiales, Miguel pierde la paciencia.
Sin previo aviso, agarra la cintura de Sasha con la fuerza y