— Deberías... — Sasha respira profundamente, su cuerpo temblando de necesidad. — Hacerme acabar muy duro en tu boca, lamerme hasta que no quede nada de mí.
Las palabras salen entre dientes, su orgullo luchando contra una rendición completa mientras sus manos se aferran a las sábanas, con los dedos crispados de frustración.
Los ojos de Miguel brillan con un deseo oscuro, y una sonrisa peligrosa curva sus labios. La satisfacción de tener a Sasha a su merced es evidente en cada detalle de su expre