Capítulo 46.
El corazón de Oleika estaba trotando como caballo desbocado.
Necesitaba continuar, necesitaba seguir recibiendo ese maravilloso placer, tanto o incluso más que respirar.
— ¿Qué … Qué pasó? — Preguntó ella confundida y agitada.
Aunque nada la preparó para ver cómo ese enorme y musculoso hombre salvaje salía completamente desnudo de la bañera, dejando que el agua corriera por cada uno de sus músculos, y su miembro erecto firme era otro ente que no podía perderse entre la inmensidad que lo rodeab