Capítulo 39.
En ese momento que Oleika corrió para rescatarla dejando de prestar atención a su enemigo, el zorro de árbol la embistió aprovechando su oportunidad, estampándola contra el suelo y él subiéndose en ella.
La estaba arañando desgarrando su espalda, pero Oleika no podía dejar de ver el rostro lleno de dolor desgarrador que sentía Tina en ese momento.
El sonido de los lamentos agonizantes de Tina, acompañado del sonido de los huesos de la niña quebrándose con cada ajuste de presión de la serpiente