Capítulo 234.
El aire parecía ser una especie de lápida que presionaba cada parte del cuerpo de Oleika y Rob.
Esa enorme cantidad de desertores, amenazantes con los ojos dilatados ante la expectativa de desmembrar, despedazar y consumir cada miembro de los cuerpos de sus presas, era todo lo que ellos necesitaban para sentir que el cuerpo y el alma se les iban a los pies.
Cada paso de ellos era un segundo más cerca de la muerte para nuestros guerreros.
— No creo que podamos salir de aquí con vida— susurra O