Capítulo 138.
Cada intromisión, cada pequeño pellizco o mordida era como una pequeña corriente eléctrica que catapultaba el deseo de ella.
Hasta que lo miro, el reflejo del espejo le mostraba al enorme, fuerte y orgulloso alfa, desnudo y arrodillado frente a ella.
Amamantándose de ella, deseando darle tanto placer como fuera posible, porque el también sentía que recibía ese deseo cumplido.
En ese momento, ella perdió el control, se sentía poderosa, deseada y sobre todo imparable.
Sin pensarlo siquiera comenz