Artic colocó la espada en la garganta de Micky provocando que Gideon y Blanca enfurecieran. Balto los agarró con fuerza para que no cayeran en la provocación, pues de hacerlo serían los primeros en atacar y todo se iría al caño.
—¡Suéltala, hijo de perra! —Gritó Gideon luchando contra su alfa para soltarse.
—¡Susan! —Ordenó Balto, ella que ya estaba lista, apareció ante Micky e inmediatamente la trajo de vuelta, pero los susurros desconcertados le hicieron mirar y lo único que había rescat