Porque eres una pequeña y sucia idiota.
Punto de vista de autor.
Romí actuaba de manera extraña. No había otra palabra para ello. Dante había estado presente casi todos los días de su vida, pero nunca antes la había visto comer brócoli de buena gana, insistir en bañarse sola porque era una «niña grande» o llamarlo «papá» con tanta frecuencia y reverencia como lo había hecho en las últimas cuarenta y ocho horas. Los cambios no fueron importantes, pero hubo suficientes pequeñas rarezas, que empezaban a preocuparle. Quizá pasar tanto ti