Los próximos días Agustin no mermo su rabia porque se sentía atado de manos y pies sin poder hacer nada, aún peor no tenía el tiempo suficiente de ir a visitarla con toda la carga que tenía en el Palacio fue así que transcurrieron los días lentamente.
— ¡Que sucedió!, preguntó August alterado al ver a Lybia en un estado de conmoción.
— August, ella… me odia. ¡No puedo casarme contigo!
— ¡Qué locura estás diciendo!, ¿Nana? ¿Alguien me puede explicar que fue lo que pasó?
Todos se hallaban en s