Sofía abre los ojos lentamente, y al ver a Christopher frente a ella, le dice con ternura.
_Buenos días.
_Buenos mi bella esposa ¿Cómo te sientes?.
_Muy feliz, tenías razón cuando me decías que era una sirvienta con suerte.
_¡No mí amor! Ya no quiero que te digas así, y perdóname por haberte ofendido tanto, perdóname por haber sido tan estúpido.
_No te preocupes, no es ofensivo ser una sirvienta, además no lo dije para hacerte sentir mal, solo que me siento muy afortunada.
_No, yo soy el afortu