Mundo ficciónIniciar sesiónRodeó el escritorio y señaló la puerta.
—Hablo en serio, Verona. No soporto más esta situación.
Había tanto cansancio y dolor en su voz que tuve que ponerme de pie, intenté tocarlo, alcanzarlo. Pero no me dejó.
—¿Por qué? —demandé—, ¿Por qué estás haciendo esto?
Sabía que no era la única sufriendo con esto, lo que no entendí







