Al oír que traían a Edie en el auto, muchas cosas pasaban por mi mente, y una de ellas era que lo vería golpeado y magullado. Pero grande fue mi sorpresa al verlo bajar del auto. No puedo negar sentía enojo, pero también felicidad de verlo con bien. Se aproxima con los ojos brillosos deseando abrazarme pero mi enojo pudo más que lo detengo tomando su ropa con fuerza.
— Dónde mierda estabas!? — Mi ira se hizo presente, estaba tan preocupado que algún enemigo lo haya secuestrado.
— ¿Eric? — Susur