En cuanto Dmitri se había levantado de la cama Aidan se había despertado. Siempre ocurría. Le costaba mucho mantener el sueño estando solo a menos que fuera la cama de Lucian donde increíblemente él podía irse y aun manteniendo el olor en las sábanas, lo de dejaba en una atmósfera embelesadora. Aun así, no dijo nada y esperó a que su tío le diera un beso en la mejilla para despedirlo solo con un sonido de la garganta.
Estaba agotado después de todo. No se arrepentía de dormir con su tío solo...