Dante llegaba ser hasta obsesivo cuando se trataba de su hijo y parejas. Victore aún se preguntaba cómo era que Lucian había podido llevarse el premio gordo sin morir en el intento.
-Dante- la mano de Lukyan acarició el brazo de él de pronto y este al momento le prestó atención.
-¿Qué pasa mi amor?- y como siempre, este cambiaba de estado de ánimo cuando se refería a su esposo o a alguno de sus hijos- Vamos a descansar y después hablamos. Ya Aidan volvió a sus sentidos. Durmamos las horas que é