CHIARA :
A ese estúpido lobo no le valieron mis pataletas ni mis golpes, aún así, no me soltó y permaneció sereno.
Observo a Zeus que en ningún momento deja de mirarme.
– Tranquila señora, no se altere yo estoy bién.
Dice en mi mente.
Miro al cadáver vampiro que al sentir mi mirada me observa con una sonrisa.
– No sabía que ese estúpido lobo tenía una mate tan hermosa.
Me halaga y yo sonrío.
– Gracias... ¿Cómo te llamas?
Le pregunto observándolo.
– Damián.
Dice y hago una cara de asco.
¿–