Nicki sentía pequeños besos en la mejilla, en el cuello. Intentó abrir los ojos, pero estaba tan relajada que solo quería disfrutar del calor y placer que le estaban dando. Aspiró y sintió un aroma masculino, se acurrucó, atraída por su toque. Quería disfrutar de ese maravilloso sueño, aunque solo fuera eso, un sueño.
Escuchó que ese delicioso espécimen le murmuraba algo en el oído, y le mordía, dicho sea de paso. No entendió, ni quiso hacerlo. Solo sonrió y a tientas, se encontró besando y del