El auto de Jack entró a toda velocidad, frenando de golpe enfrente de la mansión de los Rinaldi, él se bajó apresurado , con el rostro pálido por la preocupación.
—La señora,¿ donde está ella ?, ya ha llegado a casa—, pregunto él con el corazón latiéndole a mil .
Los demás subordinados se miraron entre sí, luego miraron la expresión ensombrecida de Dante , antes de responder,—Ella se fue con la señora Kenia, desde entonces no ha vuelto—.
Jack al llegar no noto la presencia de Dante, si no hasta