Me quedo mirando fijamente, una cosa es mentirle y no me gusta, pero en este caso, esa mentira es la diferencia entre que sienta que me defrauda o que me avergüenzo de lo que puede darme, así que decido que es menos doloroso así.
—No, perdóname, Norma, pero una cosa de lo que dices es cierto —siento un nudo en mi garganta—. Ese señor es mi novio, pero era una sorpresa—exclamo con mucho entusiasmo—. Norma, nada de lo demás es cierto—cada mentira es una fuerte puñalada para mi ego—, no me acuesto