(...)
Las horas han pasado y todo para bien, gracias a Dios pude salir de aquella casa en compañía de Paulina, logrando que nadie nos siguiera, ya que en el lugar donde estoy nadie nos encontrara.
Paulina se salió con la suya, trajo consigo una maleta llena de ropa, mientras que yo solo me encargué de traer un arma y dinero. La ropa es reemplazable, no es algo que me preocupa.
Este cambio no es el que me esperaba, jamás desee enterarme de que la persona menos indicada sería el jefe de jefes. Lo