Ignacio.
Al siguiente día llegó a la universidad estoy abriendo mi casillero, mientras hablo con Elior. Él me acaba de entregar la invitación a su boda con una sonrisa de idiota enamorado. Es un sobre blanco con un sello dorado. También me dijo que se van de luna de miel en un crucero por Europa.
—Seguiremos viviendo en el apartamento de Amelia, hasta graduarnos, después no iremos a Seattle, allá está la constructora de mi padre y yo trabajaré en el área de las finanzas.
Elior no quiso estudia