—Claro las chismosas de tus amigas me imagino, —respondió con un tono de fastidio torciendo sus labios —Mejor sal de aquí Ariza, tú sabes que no quiero verte la cara ni a ti ni ha las otras dos —aseguro serio.
Ella me mira con rabia, levanta sus dos manos y me empuja —Eres una maldita zorra te quiero lejos de German.
—¿Puedes cálmate Ariza? —le dice mientras se baja del escritorio y se para en el medio de nosotras dos.
—¿Cómo me pides que me calme si tú no contesta mis mensajes y ni siquiera