La rabia y desesperación inundaron el cuerpo de Helen al saber que perdió la custodia, incluso sin haber avanzado un solo paso. Esa tarde estaba reunida con sus abogados y de inmediato dejó claro su descontento.
—Son unos ineptos o aquí queda demostrado que en este país quien tiene el dinero es quien gana ¿Cómo puede ser posible que siendo su madre legítima le haya dejado la custodia? ¡Él no es su padre!
El abogado lleno de vergüenza, ya que no sabía lo que aquella mujer había hecho con su prop